Ibiza

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TRAVEL

Este verano entre los destinos vacacionales se coló esta isla. Si a todo, las invitaciones y propuestas, si se puede, siempre se aceptan. Tres amigos y mis pocas pretensiones de la isla, todo hay que decirlo, excepto paisajes paradisiacos, mucha desconexión, y recarga de pilas.

  Volé desde Bilbao tras un BBK Live épico y dado que el plan era vacacional y desconexión total dejé mi Canon 7D en casa. Primera vez que viajé sin ella (y, ¡vaya si me arrepentí! Nunca sabes dónde pueden surgir nuevos proyectos).

  El inicio fue como el de la mayoría y el primer día acabamos en una playa turística por excelencia, aparcando lejos, caminando mucho y abarrotada de gente. Error de novatos. Días más tarde se colaron entre nuestros favoritos: Es Vedrá, Punta Galera, Platja Es Bol Nou y como no, nuestra playa más cercana Es Codolar, con sus baños de noche o ya de mañana. Y la que no predecía fiestas acabó en noches para recordar en Lio, Hï (x10) Pachá, Ants (Ushuaïa), Amnesia… Cenas inolvidables en Lamuella (must!) de la mano del chef Gome Galily Masala, y en Montauk (Ushuaïa).

  De golpe la isla se convirtió en un “Aquí y ahora”, 10 días se transformaron en una ampliación a 3 semanas. Personas que se incorporaron a un presente para quedarse. Y la duda se transformó en unas ganas inmensas de más, y una promesa a voces entre todos de volver.

  Porque al final no son los lugares, sino con quienes compartes ese espacio-tiempo. En ese mismo espacio-tiempo en el que la paz se expande, el tiempo se detiene y el paréntesis parece absorberlo todo.

Ibiza, warm and salty taste.

Life is 

to be lived. 

A falta de reflex las fotos de este post, y nuevo formato de web en forma de blog más personal son del  iPhone 7 y Fuji Film Instax Mini 90 Neo Classic.

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